Por qué saber mucho no garantiza lucidez
Una confusión silenciosa Hay una creencia muy instalada en el mundo profesional y creativo: que pensar bien es una consecuencia natural de ser inteligente. Que quien sabe mucho, piensa bien.
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Vivimos en un entorno donde la cantidad de estímulos crece de forma sostenida, pero nuestra capacidad biológica no escala al ritmo de la tecnología. La atención no solo es escasa:
Qué pasa cuando visión, ambición y estructura no se sostienen entre sí La mayoría de las personas y organizaciones no fallan por falta de ideas ni de voluntad. Fallan por
Emoción no es diagnóstico En la vida de las personas y de las organizaciones aparecen distintos tipos de problemas que interrumpen el avance. Se expresan como dificultades de dirección, de
La urgencia que sofoca la estrategia Hay organizaciones que trabajan como si siempre faltara un minuto. No por falta de talento, sino porque la ansiedad se volvió su forma